LOS SUFIS en Al -Andalus

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LOS SUFIS en Al -Andalus

Mensaje  Hakim el Dom 30 Ago 2009, 17:55





Tras la muerte de Muhammad (s.a.s), uno de sus íntimos, Abú Hurairah, decía a sus contemporáneos: Del Profeta he recibido dos legados, uno ya lo conocéis (se refería al sentido literal), pero si os comunicara el otro (el Sirr de Allah, las siete profundidades) me cortarías la cabeza”.Es de suma importancia conocer estas sentencias para que quien posteriormente se sienta interesado, pueda identificar la Tradición Sufi en el seno del Islam de la promulgación.Sobre los Sufis se ha dicho y escrito abundantemente, por lo tanto procuraremos ofrecer al respecto una aclaración suficiente y sencilla, pero que sea lo más breve posible.Comenzaremos diciendo que los Sufis son simples musulmanes, firmes discípulos del magisterio de Muhammad (s.a.s).La Tradición Sufi es Islámica en su actual origen, y no está subordinada a instituciones ni a grupo alguno, no está anclada a ningún extremo, ni tampoco sujeta a la cuadriculatura de ninguna doctrina rigorista.Pero ciertamente se considera “musulmana” en cuanto a la comprensión etimológica del vocablo se refiere y según la sencilla promulgación Muhammadiana.La única singularidad, que pudiera diferenciarles del resto de los musulmanes, no es sino una intensa e interna llamada a la búsqueda de la Sabiduría recomendada insistentemente por el Profeta, y de ella al amor de Allah por encima de cualquier otra cosa. ¡No hay más!.EL CONOCIMIENTO Muhammadiano es, por lo tanto, el eje del Sufismo, y de él dimana el descubrimiento de La Realidad Esencial, “Haqiqa”, es decir; Allah.Muhammad (s.a.s), resalta con insistencia la necesidad de que todas las personas que afrontan en sus vidas el estado de Islam, se preocupen por su formación.Él recomendaba: “Pedir la Sabiduría aunque ésta se encuentre lejos de vosotros”. Y: “La tinta del estudiante es más sagrada que la sangre del mártir”.No obstante dice un Sufi; “Los Sufis no somos portadores únicos de “La Verdad”, somos tan solo una lámpara encendida entre otras, para que la vean quienes la busquen. Mas no acercamos la llama a nadie que no la pida, no sea que, pretendiendo alumbrar, corramos el riesgo de quemar a alguien. No obstante, quien quiera calentarse junto a nosotros siempre tendrá un lugar junto al fuego”. En definitiva, el Sufismo es para personas responsables, equilibradas y maduras. No importa el estatus social, el nivel académico, la edad, ni cosa otra alguna.El término Sufi tiene su origen etimológico en el verbo Safâ, cuyo significado es el de; “ser puro, ser claro (de la claridad que dimana de la luz)”.Y también en el vocablo “Suf”, lana, debido a la antigua costumbre de usar esta fibra en las ropas.Ser Sufi no es algo que se elige, es “una llamada”, es la perla oculta en el corazón del Islam y, desde siempre, la prudencia ha marcado todas sus acciones.El Sufi ha de integrar en sí mismo el concepto puro de Islam, ya que él mismo, debe de vivir el Imán (facultad del corazón de intuir a Allah ) como convicción racional de la Revelación. Pues el uso de la razón por medio de la reflexión, aunque inicialmente fragmentario, le permitirá irse adentrando en el Ihsân como práctica de la excelencia. Lo que no será posible en tanto que no haya roto las cadenas de sumisión a la ignorancia.Una de las características de la milenaria Tradición Sufi aunque no siempre la mas conocida, fue la de ilustrar la historia de la evolución de los pueblos entre los que se desarrolló y de los que, sin lugar a dudas, también aprendió.El interés de la Tradición Sufi por la cultura en general es proverbial. Esta es una de las mejores herencias, y directamente Muhammadiana.El murciano Ibn al Árabi nombra en su época a más de setenta ilustres Maestros conocidos de su entorno andalusí, todos Sabios, pero en relación a la Sabiduría del que ha llegado a intimar con Allah. Esta es la Sabiduría del Sufi. Esta ilustración, perfectamente reconocible ante los ojos bien informados, no se limitó al mero ámbito de la espiritualidad como territorio de la mística aventura.En el campo de todas las ciencias, y de la industria, labró los surcos de un saber sobre el que, hoy día, sépanlo o no lo sepan ciertos académicos o el gran público, se asientan algunos de los principios que mueven el curso de nuestras sociedades.La Comunidad Valenciana, en el oriente de Al-Andalus, también fue cuna de hombres y mujeres insignes Maestros de Sabiduría. En esta tierra, un grupo de personas vinculadas a la Tradición Sufi, han redescubierto, recientemente, hasta setenta tumbas, o maqams. Han llamado a su descubrimiento “La Ruta de la Media Luna”. Allí reposan, todavía, los restos olvidados durante siglos de algunos de aquellos nuestros ilustres Personajes. Es una evidencia histórica que la Tradición Sufi, siguiendo las enseñanzas de Muhammad (s.a.s), se convirtió, durante siglos, en valuarte y custodia del Saber.Baste con saber que la primera Universidad del mundo, Âl Âzhar, todavía en activo, fue fundada por Sufis en El Cairo.Una gran parte de los términos astronómicos y nombres de astros son árabes.El emperador turco Ulugh Beg, fundó en Samarcanda, año 1.420, uno de los observatorios astronómicos más avanzados. Y entre el 1.575-1.577, Taqi al Din mandó construir otro importante observatorio en Estambul.La brújula, el número cero –sifr-, la química –al quimiya-, fueron otros tantos logros de la Tradición.Gilberto d´Aurillac (930-1003), que fue Papa con el nombre de Silvestre II, después de haber estudiado en las Universidades Islámicas, difundió en Europa los astrolabios creados por Sufis.El médico de Córdoba Avicena –Ibn Sina-, fue Sufi y considerado padre de la medicina en Europa.Fueron Sufis los que introdujeron la metodología científica. El álgebra y los logaritmos del Sufi Al Jwarizmi (aprox. Año 850), quien desarrolló la trigonometría y la geometría de la esfera, las tablas de senos y tangentes, y las variaciones del movimiento lunar. La oblicuidad de la eclíptica, la duración del año tropical, la órbita del sol y la circunferencia de la tierra fueron calculadas por el Sufi Abu Abd Allâh âl Battani (858-929). El Sufi iraní Abu al Rayhan al Biruni (973-1.050), quinientos años antes que Galileo (1.564-1.642), autor de ciento tres obras científicas, estudió la rotación de la Tierra sobre su eje. El también predecesor de Galileo, el geógrafo andalusí Abd Ullah al Idrisi (1100-1166) compuso, para el siciliano Rugero II, el Kitâb al Rujar, un tratado sobre la esfericidad de la Tierra, girando alrededor del Sol con el resto de los planetas. El almirante turco Piri Reis, (1473-1554) completó en el año 1.513 el Gran Atlas del Mundo, que anterior a Cristóbal Colón, había comenzado a elaborar, con detalles de las costas del continente americano. ¿De donde sino, pudo Cristóbal Colon sacar las primeras cartas de navegación que le llevaron a las costas del continente americano?. Este Atlas se conserva hoy día en el museo Topkapi, de Estambul.Hay estudiosos que afirman, razonablemente, lo que acabo de apuntar, que las cartas de navegación que utilizó Cristóbal Colón fueron elaboradas por Piri Reis. Con lo que habría que cuestionarse seriamente la autoría del descubrimiento de América.Esto no es en absoluto disparatado, sobre todo cuando se tiene algún conocimiento de lo que, al respecto, guarda la biblioteca privada de la Duquesa de Medina Sidonia. Hay un sinfín de otros personajes y disciplinas que alcanzaron su magnitud científica gracias al Sufismo, y esta no es sino una muy breve reseña.No puede decirse, por lo tanto, que la Tradición Sufi sea simplemente una disciplina espiritualista ausente del mundo, con “la cabeza perdida por las nubes”. Sino que más bien es una disciplina de evolución integral, ¡con los pies muy bien puestos en la tierra!, a la que sin saberlo el gran público, tanto le deben las sociedades. Su pretensión es la de dar respuesta a una de las grandes incógnitas de todos los tiempos: LA RAZÓN DE SER. Decía el murciano nacido en Alcantarilla, Ibn al Arabi, uno de los más grandes Maestros del Sufismo: “Mi corazón se ha hecho capaz de adoptar todas las formas. Es pasto para las gacelas, y convento de monjes cristianos, y templo de los ídolos, y la Kaaba de los peregrinos, y las tablas de la Torah, y el libro del Qor´ân. Yo practico la religión del amor, cualquiera que sea el sendero que pisen mis pies”.Yunayd, otro de los más preclaros Maestros de la historia del Sufismo decía; “El agua adopta el color y la forma de la vasija que la contiene. Por lo tanto no ofendas las creencias de otros y percibe a Allah en todas las formas y en todas las religiones”. Otro de los gigantes de la Tradición Sufi, Jalaludin Rumi nos dijo; “No clames diciendo que otras religiones son vanas, pues en todas ellas hay un perfume de verdad sin el cual no se encendería la fe de cada creyente”.Y por último, el Maestro de todos ellos, el hombre que nos transmitió el concepto de Islam, Sidna (s.a.s), entre la ingente riqueza de su legado nos dejó esta enseñanza: “Los senderos para ir a Allah son tantos como los espíritus de las personas”. No recuerdo a ningún otro cuya influencia sobre el desarrollo de la humanidad haya alcanzado cotas tan altas y que al mismo tiempo, en Occidente, y sobre todo en España, haya sido tan desconocido, siendo tan grande su legado cultural y espiritual.Nos avergüenza que el ingente legado cultural que nos legaron nuestros antepasados andalusíes, admiración del mundo, haya sido sistemáticamente evitado y, con frecuencia, malversado.Nos avergüenzan los fastuosos monumentos que, en otros países, se han erigido como público testimonio de agradecimiento hacia aquellos íberos musulmanes, pues esos monumentos denuncian nuestra ignorante apatía.Y sobre todo nos avergüenza que no haya, todavía, una información completa, en nuestras escuelas, sobre nuestra historia, que no puede ser saldada con la sola visita turística a la Alambra de Granda o a la Mezquita de Córdoba.La historia de nuestra tierra no podrá ser recuperada en su plenitud, esto lo sabemos, pero todavía quedan testimonios suficientes que nos pertenecen y a los que tenemos derecho. Y si de algo sirviese, desde estas pocas páginas, reclamamos ese derecho. ¿Qué habrá dado origen a tan inicuo absentismo?. Aquí cada lector extraerá sus propias conclusiones pues, en cuanto a los responsables de esta debacle histórica, ya dice un antiguo proverbio que; “El peor ciego es el que no quiere ver, el peor sordo es el que no quiere oír”.Comprenderá ahora el lector por qué decimos que La Gran Andalucía fue, durante siglos, la cúspide de la cultura Universal. Pero… ¿en qué escuelas se nos enseña todo esto sobre nuestros abuelos?.Decía Ghazâli, otro de los grandes espíritus de la Tradición Sufi. “Mas daño causa el necio con su necedad que el malvado con su maldad”.Damos gracias al Creador del Universo, que Él nos haya preservado del error y de la ofensa pero, si los hubiere, nos disculpamos, y nos mostramos abiertos a toda sugerencia prudente.



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